En Gramona, la poda se realiza de manera manual, con un profundo conocimiento de cada cepa. Durante el invierno, cuando las vides están en reposo, se lleva a cabo un proceso meticuloso que regula el número de racimos por planta, lo que permite que la vid concentre su energía en uvas de mayor calidad. Este proceso ayuda a maximizar el potencial de cada cepa y contribuye al sabor complejo y único de nuestros cavas.