La granja biodinámica

Narrativa

Explora la historia y sus puntos de interés

La jornada comienza con la luz del día que despierta lentamente las viñas. Es el momento perfecto para volver a la granja y a las viñas, cuando el silencio solo es interrumpido por el canto de los pájaros y la vida comienza a desplegarse. En el corazón de la finca Gramona, la granja actúa como epicentro de toda nuestra actividad vitivinícola. Rodeada de bosques y pastos, ofrece una experiencia inmersiva donde el vino nace en equilibrio con su entorno. Aquí conviven armoniosamente los caballos de paseo y los de tracción, que aúnan tradición y sostenibilidad, las ovejas que modelan el paisaje con su pastoreo paciente, y los cerdos que enriquecen la tierra con su labor natural. Gallinas, gallos y gansos recorren libremente los espacios abiertos, mientras los perros guardianes acompañan cada rincón de la granja. En verano, en lo alto, los halcones peregrinos sobrevuelan el viñedo, recordando la libertad salvaje que inspira este lugar único. A lo largo del día, la granja se transforma en punto de encuentro para nosotros y nuestros viticultores asociados. Es aquí donde compartimos conocimiento, observamos la evolución de las viñas y tomamos decisiones que respetan los ritmos de la tierra. También es el espacio donde elaboramos y compartimos entre nosotros nuestros preparados biodinámicos, una práctica que refuerza la vitalidad del suelo y la expresión auténtica del vino. La huerta, siempre generosa, completa esta experiencia sensorial con aromas, colores y sabores que hablan de un ecosistema vivo y autosuficiente. Al caer la tarde, la luz se vuelve cálida y envolvente. La finca se serena, ofreciéndonos un momento de contemplación única. Es entonces cuando se comprende que aquí el vino no solo se elabora, se respira, se vive y se comparte.

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