El ciclo de la viña

Narrativa

Explora la historia y sus puntos de interés

Tras la vendimia manual, que pone fin al ciclo productivo, la viña entra en una fase de reposo. Durante el otoño, las hojas adquieren tonalidades doradas y rojizas antes de caer, mientras la planta acumula reservas para afrontar el invierno. Las variedades tradicionales del Penedès, como el Xarel·lo y el Macabeu, son protagonistas de este proceso. Adaptadas desde hace siglos a las condiciones climáticas y a los suelos de la comarca, constituyen la base de muchos de los vinos y espumosos más representativos del territorio. Con la llegada del otoño y el invierno se realizan tareas fundamentales como la poda de respeto, que permite regular el crecimiento de la planta y garantizar una producción equilibrada para la siguiente campaña. También es una época propicia para la fertilización con compost biodinámico, una práctica que favorece la vitalidad del suelo y estimula la actividad biológica. En primavera, la viña despierta con la brotación. Es entonces cuando se gestionan las cubiertas vegetales, que contribuyen a mejorar la estructura del suelo, favorecer la biodiversidad y regular la humedad. A medida que avanza la estación, se lleva a cabo la poda en verde, eliminando brotes innecesarios para mejorar la aireación y la exposición de los racimos al sol. Durante el verano, las cepas completan la maduración de la uva. El trabajo constante de observación y cuidado permite que las variedades tradicionales expresen plenamente su carácter, preparando el camino para una nueva vendimia manual que volverá a iniciar el ciclo de la viña en el Penedès.

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